Puñetazos en el trabajo: Cuando “defensa propia” no te salva del despido

En la vida laboral, como en la vida misma, hay días buenos, días malos… y días en los que uno tiene que contar hasta diez (o veinte) antes de reaccionar. Pero ¿qué pasa si un día te cansas, se calienta el ambiente y acabas soltando un puñetazo a un compañero en plena faena?

Pues pasa que te puedes quedar sin trabajo. Y aunque digas que fue “en defensa propia”, eso no siempre basta para librarse del despido. Y no lo digo yo, lo dice el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

Hoy os cuento este caso tan real como contundente, y lo que podemos aprender de él.

¿Cuándo es defensa propia se puede considerar un despido disciplinario?

Un trabajador fue despedido tras agredir físicamente a un compañero durante la jornada laboral. Según alegó, actuó en defensa propia. Pero el tribunal no lo vio así. ¿La razón? El puñetazo fue considerado una falta muy grave, suficiente para aplicar la máxima sanción prevista en el Estatuto de los Trabajadores: el despido disciplinario.

El Tribunal entendió que la violencia en el entorno laboral, sea cual sea el contexto, rompe de forma grave y definitiva la confianza necesaria para mantener la relación laboral.

¿Qué aprendo de esto?

  1. El contexto importa, pero no justifica todo
    Aunque existiera una provocación previa, el uso de la violencia física no se puede justificar fácilmente en un entorno profesional.
  2. La empresa puede actuar de forma tajante
    El empleador tiene la obligación de garantizar un entorno de trabajo seguro. Tolerar agresiones, aunque sean “reacciones”, sentaría un precedente peligroso.
  3. Hay otras vías antes que el puñetazo
    Si hay conflicto, lo correcto es avisar al superior, al departamento de recursos humanos o, en casos extremos, a la autoridad competente. El puño nunca es la solución.

¿Cuál es la manera de actuar en estos casos?

Si tienes un problema en el trabajo, exprésalo, denúncialo, enfréntalo… pero no a golpes. En el mundo laboral, la inteligencia emocional y la capacidad de autocontrol no solo son virtudes, sino salvavidas legales.

Porque sí: una mala reacción de 5 segundos puede costarte 5 años de antigüedad.

Recuerda que en GRUPO GIE estamos para navegar contigo si tienes cualquier duda sobre tu situación escríbenos en hola@gie.es o contáctanos al 913 17 31 48 o en el WhatsApp 615 406 504 ww.gie.es #Estamoscontigo Mas información en www.gie.es

Comparte en tus redes

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *