¿Eres administrador de una empresa? Imagina la situación: tu compañía atraviesa dificultades económicas y, de repente, Hacienda llama a tu puerta reclamándote las deudas tributarias de la sociedad, solo por ser quien figura como su representante legal.Durante años, este escenario ha sido una pesadilla recurrente para miles de gestores, autónomos societarios y responsables de pymes.

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