La importancia de formalizar el compromiso solidario
El voluntariado es una de las formas más valiosas de participación ciudadana. Gracias a la implicación desinteresada de miles de personas, numerosas entidades sociales, deportivas, culturales y medioambientales logran desarrollar actividades de interés general que benefician a toda la comunidad.
Sin embargo, detrás de cada colaboración debe existir orden, transparencia y protección jurídica. Por ello, la Ley 45/2015, de Voluntariado, establece la obligación de formalizar la relación entre la persona voluntaria y la entidad mediante un acuerdo de voluntariado, que garantiza los derechos y deberes de ambas partes.
Entidades que pueden acogerse a este tipo de acuerdo
El acuerdo de voluntariado se aplica a todas las entidades sin ánimo de lucro que promuevan actividades de interés general. Entre ellas se incluyen:
- Asociaciones legalmente inscritas.
- Fundaciones constituidas conforme a la normativa vigente.
- Clubes deportivos sin ánimo de lucro.
- Organizaciones no gubernamentales (ONG) y entidades benéficas.
Importante:
No pueden firmar acuerdos de voluntariado las empresas con ánimo de lucro cuando la colaboración se relacione con su actividad económica habitual.
Solo se admite la participación en programas de voluntariado corporativo, siempre que se desarrollen fuera del ámbito comercial o productivo de la empresa.
Cómo debe formalizarse la colaboración voluntaria
Para que la relación sea segura, regulada y conforme a la ley, es necesario formalizarla correctamente mediante documentos que aporten seguridad jurídica y transparencia.
Los tres elementos básicos son:
Acuerdo de voluntariado
Documento escrito que especifica:
- La actividad a desarrollar.
- La duración y condiciones.
- Los derechos y deberes de la persona voluntaria.
- La confirmación expresa de que la colaboración es altruista y no remunerada.
Cobertura de seguro
La entidad debe incluir a todas las personas voluntarias en su póliza de responsabilidad civil y accidentes, garantizando la protección ante posibles incidentes durante el desempeño de la actividad.
Informe interno de colaboración
Documento interno que acredita la participación voluntaria, útil para presentar ante inspecciones, auditorías o procesos de justificación de subvenciones.
Beneficios de la regulación formal
Contar con un acuerdo de voluntariado no solo cumple con la normativa, sino que aporta tranquilidad y confianza tanto a la entidad como a la persona colaboradora.
Entre los principales beneficios destacan:
- Claridad en los roles y responsabilidades.
- Seguridad jurídica para ambas partes.
- Reconocimiento oficial de la labor altruista.
- Cumplimiento de la Ley 45/2015 y de la normativa sectorial aplicable.
- Cobertura frente a accidentes o contingencias.
Ejemplo práctico: Clases de ballet en un club deportivo
Un club deportivo que ofrece clases de ballet puede contar con personas que colaboren voluntariamente en la formación de gimnastas.
Formalizar esta colaboración mediante un acuerdo de voluntariado y una cobertura de seguro adecuada permite desarrollar la actividad de forma organizada, segura y plenamente legal, garantizando la protección tanto de las personas voluntarias como de la propia entidad.
Más que una obligación, un reconocimiento
Formalizar la colaboración voluntaria no limita el espíritu solidario, sino que lo refuerza.
Gracias a estos acuerdos, las entidades pueden demostrar que actúan con transparencia y las personas voluntarias ven reconocida su aportación dentro de un marco de respeto, seguridad y cumplimiento normativo.
Porque el voluntariado, además de ser un gesto altruista, es también un compromiso responsable con la sociedad y con la ley.
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