En el día a día de muchas empresas hay un elemento que siempre genera inquietud: los litigios. Reclamaciones de clientes, conflictos laborales, disputas con proveedores o incluso procedimientos con la propia Administración. Y ante este escenario, es lógico que las compañías quieran anticiparse y registrar provisiones para hacer frente a esas responsabilidades futuras. Ahora bien,

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