Cuando sube la energía, no solo suben las facturas: sube la incertidumbre, y se siente en el bolsillo. A una familia le preocupa llegar a fin de mes; a un autónomo, que el negocio no se coma el margen; a un administrador de fincas, que la comunidad funcione sin incidencias. En ese escenario, cualquier cambio









