Es conveniente que el administrador de una empresa que realice las funciones de gerente o director, tenga asignado un sueldo (que, por otro lado, no tiene por qué ser fijo), ya que estas cantidades suponen para la empresa un gasto deducible fiscalmente. Por ejemplo, si Vd. retira 40.000 euros en concepto de salario, el beneficio de su empresa se reducirá en dicho importe, concretamente en un 25% (10.000 euros).

Sin embargo, no todo son alegrías. Este gasto para la empresa es, a la vez, un ingreso para Vd. en su declaración de la renta, más aún teniendo en cuenta que en el IRPF el tipo de gravamen no es fijo, sino progresivo. Por lo tanto, debemos buscar un equilibrio para que el ahorro en la empresa sea rentable. Le ponemos un ejemplo (calculo para un empresario dado de alta en autónomos, con cónyuge que trabaja y 2 hijos)

SALARIO ANUAL 20.000 € 30.000 € 40.000 € 50.000 €
AHORRO SOCIEDAD 5.000 € 7.500 € 10.000 € 12.500 €
COSTE IRPF 1.742 € 4.407 € 7.328 € 11.028 €
DIFERENCIA 3.258 € 3.093 € 2.672 € 1.472 €

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Por lo tanto, lo más prudente es asignarse un sueldo bajo y, en caso de necesitar más dinero, retirar dinero de la empresa no en concepto de salario, sino en concepto de préstamo de la empresa a Vd. No obstante, esta alternativa tiene un tratamiento contable específico, siendo conveniente que, transcurrido un tiempo, se cancele dicha cuenta mediante la devolución a la sociedad del dinero prestado, ya que, especialmente de cara a los bancos, si Vd. va a necesitar financiación para su empresa, suele ser contraproducente que una contabilidad evidencia que el patrimonio de la sociedad se destina a financiar a sus socios. En estos casos, los bancos suelen denegar los préstamos o líneas de créditos con la excusa de que la empresa, a su vez, se lo va a prestar a sus socios.

Otra alternativa para compensar ese sueldo bajo es derivar determinados gastos personales a la cuenta de la sociedad. De esta opción tampoco conviene abusar. Lo mejor es utilizar la tarjeta de crédito de la empresa para pagar los gastos que vamos a “simular” que son gastos de atención a clientes relacionados con la actividad, pero antes tomemos precauciones:

1. No utilizar la tarjeta en comercios. Estas operaciones llaman mucho la atención de Hacienda. Los “obsequios” a clientes deben ser razonables y lo normal es hacerlos a través de empresas especializadas en regalos a empresas. De esta manera la factura de nuestro gasto personal será más fácil imputarlo a la empresa.

2. No utilizar la tarjeta en festivos. Las invitaciones a clientes en festivos son especialmente poco frecuentes.

3. No utilizar la tarjeta para gastos desproporcionados. Sea Vd. discreto. De lo contrario estará llamando la atención de Hacienda.

4. Guardar todos los tickets y facturas. El extracto de la tarjeta no es suficiente.

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