Es muy frecuente que en las pequeñas empresas se produzcan transferencias de dinero entre la propia empresa y sus socios, tanto en un sentido como en otro, sin que esos movimientos estén justificados por hechos tales como percepción de retribuciones del trabajo, facturas o dividendos, sino que obedecen más bien a la necesidad de solventar problemas de tesorería que se supone que son coyunturales, pero que, a veces, se convierten en estructurales.

Para los casos en que los problemas son coyunturales, el Plan General de Contabilidad ha previsto la cuenta 551 Cuenta corriente con socios y administradores. Sin embargo, se observa con demasiada frecuencia que esta cuenta recoge sobre todo aportaciones de los socios para cubrir necesidades de la empresa, y que raramente se devuelven, convirtiendo lo que debe ser un movimiento más o menos compensado de entradas y salidas, en una vía de dirección única.

En estos casos se debería optar por formalizar un contrato de préstamo entre los socios y la sociedad, convenientemente remunerado para no contravenir las disposiciones respecto a las operaciones vinculadas, y practicar las correspondientes retenciones. En el citado contrato deben establecerse claramente las condiciones pactadas en cuanto a la forma de devolución del préstamo y su remuneración. No es prudente establecer un tipo de interés inferior al 5 % para evitar problemas.

La misma solución habría que adoptar en los casos, algo más infrecuentes, en que es la sociedad la que transfiere dinero a los socios de forma más o menos regular, y no se producen devoluciones de las citadas cantidades.

El contrato de préstamo, una vez formalizado entre las partes, debe presentarse en la oficina liquidadora del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y declararse como no sujeto a dicho tributo. Actuando de esta forma, no sería necesaria la intervención de un notario, con la consiguiente disminución de costes.

Una vez realizados estos pasos, hay que recordar la necesidad de cumplir con las condiciones pactadas, devolviendo las cantidades acordadas en los plazos establecidos, pues, en caso contrario, Hacienda puede entender que lo que se está haciendo en realidad es una donación, o un reparto de dividendos encubierto con el fin de eludir la carga fiscal correspondiente.

 

 

Posted in: PREGUNTAS FISCALES