SI ERES AUTÓNOMO

Laura CuñarroBienvenidos a la Guía para Autónomos. Hemos elaborado una guía practica destinada principalmente a los emprendedores que inician su actividad como autónomo. Te explicaremos cómo darte de alta en Hacienda, qué impuestos debes pagar (IRPF e IVA), qué declaraciones e impresos debes presentar y qué otros trámites debes hacer ante Hacienda. Desde GRUPO GIE, consideramos que todo empresario autónomo debe tener unos mínimos conocimientos sobre el manejo de su negocio, aunque esté siempre asesorado por profesionales como nosotros.  Laura Cuñarro – Responsable Dpto. Fiscal“.

¿AUTÓNOMO O EMPRESA?

Es frecuente que los clientes nos pregunten si es mejor ser autónomo o empresa. El hecho de ejercer una actividad empresarial a través de una sociedad mercantil, como alternativa al autoempleo, obedece a varias circunstancias, no siendo fácil responder a priori sin antes analizarlas.

En primer lugar, conviene saber si la actividad que vamos a hacer requiere de infraestructura o no (local, vehículos, etc), así como personal a nuestro cargo, ya que en caso de que no se requiera infraestructura o esta sea poco relevante (como sucede normalmente en el caso de los autónomos profesionales), convendría darse de alta como trabajador autónomo, no siendo necesario constituir una sociedad. Además, si la actividad económica está encuadrada en los epígrafes de las actividades susceptibles de acogerse al sistema de módulos (estimación objetiva) o al recargo de equivalencia, para los comercios minoristas, es más lógico que la actividad empresarial se desarrolle como autónomo.

En segundo lugar, debes considerar si la actividad a desarrollar es de riesgo o alta siniestralidad (en cuanto a mucha fluctuación y conflictividad laboral), ya en estos casos es recomendable parapetar tu responsabilidad detrás de una sociedad mercantil. Al respecto, ten en cuenta que en el caso de los autónomos se confunden patrimonio empresarial y personal, es decir, que en caso de deudas o responsabilidades con terceros, puedes responder tanto con tu patrimonio empresarial como personal, indistintamente, alcanzando incluso a los bienes gananciales.

En tercer lugar, si los beneficios que se prevé obtener como autónomo superan los 45.000 euros anuales, compensa tributar a través de una sociedad, ya que el tipo impositivo es inferior a la escala del tipo general del IRPF para el caso de los rendimientos de actividades económicas para las personas físicas.

Finalmente, hay que considerar que, en ciertas ocasiones, tener una empresa puede resultar más atractivo para trabajar con la Administración o ciertos clientes (por la imagen más profesional); sin embargo, esta cuestión no nos parece muy relevante, ya que un autónomo también puede tener una marca (registrada a su nombre) a través de la cual canalice públicamente la imagen comercial de su actividad, sin necesidad de incurrir en los gastos de constituir una sociedad.

NOVEDAD: Para el 2016, las Comunidades de Bienes y Sociedades Civiles que tengan como objeto el desarrollo de una actividad empresarial (y no la mera titularidad de bienes, como las comunidades de herederos, por ejemplo), dejarán de tributar como atribución de rentas (es decir, cada comunero o socio tributa en su renta), sino a través del Impuesto de Sociedades, por lo que carece de sentido mantener vivas dichas figuras jurídicas, debiendo sustituirlas por sociedades mercantiles.

¿PUEDO FACTURAR SIN DARME DE ALTA?

Es mucha la “leyenda urbana” que al respecto existe como, por ejemplo, que si la factura no alcanza los 3.000 euros anuales no es necesario darse de alta ni en Hacienda ni en Seguridad Social.

Por nuestra parte, de manera rigurosa, debemos contestar que para ejercer una actividad económica a título personal (autoempleo), necesariamente hay que darse de alta tanto en Hacienda como en Seguridad Social. Y que existen alternativas o “trucos” para racionalizar el coste que ello nos supone como, por ejemplo, optar por alguna bonificación en la cuota de autónomo o bien darnos de alta y de baja varias veces al año según vayamos concentrando facturas para un mismo periodo (aunque esta última práctica de concentrar facturas no está exenta de peligro, ya que en puridad debe emitirse una factura cuando realmente se ha prestado el servicio y no cuando mejor nos convenga). Debemos dejar claro que NO EXISTE NORMATIVA alguna que legitime no darse de alta para facturar. Tanto Hacienda como la Seguridad Social tienen un criterio muy legalista sobre este tema y, por consiguiente, no podemos descartar que, en caso de evitarse el alta, pudiera tenga lugar alguna inspección.

Sin embargo, sí existe un criterio jurisprudencial que abre la puerta a una solución intermedia:

Las sentencias del Tribunal Supremo (29 de octubre de 1997, 17 de Junio de 2002 y 23 de septiembre de 2002) declaran que si el trabajo a realizar no es habitual y no supera el SMI (salario mínimo profesional), no es necesario darse de alta en el Seguridad Social y, por tanto, cotizar como autónomo. Sin embargo, esto no significa que de cara a Hacienda no tengamos que darnos de alta en obligaciones fiscales (036/037) y declarar nuestros impuestos (IRPF + IVA).

Según el Tribunal Supremo, si nos acogemos a la normativa, el Decreto 2530/1970, de 20 de agosto que regula el Régimen Especial de la Seguridad Social de los trabajadores por cuenta propia, dice en su artículo 2 que:

A los efectos del Régimen Especial de la Seguridad Social de los trabajadores por cuenta propia o autónomos, (…), se entenderá como trabajador por cuenta propia o autónomo aquel que realiza de forma habitual, personal y directa una actividad económica a título lucrativo, sin sujeción por ella a contrato de trabajo, y aunque utilice el servicio remunerado de otras personas.

Por consiguiente -dice el Tribunal Supremo- si nuestra actividad no tiene carácter habitual (por ejemplo trabajos esporádicos) no estaríamos ante la obligación de hacernos autónomo (aunque los inspectores de la Seguridad Social podrían intentar demostrar que no es así). Y el criterio a utilizar para determinar si es habitual o no, es precisamente el importe anual facturado que, para este caso, no debería superar el SMI anual (computado en 14 pagas). 

COMENZAMOS

Pues bien, si has decidido darte de alta como autónomo, comencemos con el alta aunque conviene saber antes si vas a capitalizar el paro o no. A la derecha, tienes el índice de esta guía.